Han pasado veinticuatro horas, estoy frente al ordenador y no me sale nada. Mis musas, como las de Serrat, estarán de vacaciones. Me olvido de la crónica y centro mi atención en el teclado, está realmente sucio. Mientras lo desmonto para limpiarlo estoy recordando el desarrollo de la segunda Brevet de 200 km. en la que 36 apasionados de la ruta nos hemos citado el 11 de Marzo, sobre un recorrido espectacular diseñado por Juan Pedro muy a su estilo, duro, muy duro, y me doy cuenta que hoy quiero hablar de mis compañeros del Club Ciclista La Purísima.
Cuando Juan Pedro nos propuso embarcamos en esta aventura de organizar las Brevet y decidimos dar un paso adelante, lo hicimos con mucha ilusión y con la incertidumbre que sobre el resultado final siempre tiene una nueva aventura. Este es un club pequeño en el que todo se hace con la voluntad y la aportación individual de los socios, que está siendo mucho mayor de lo esperado.
Y esa voluntad, esa ilusión en esta nueva aventura se ha visto reflejada en la participación masiva de los socios del club en las dos brevet de 200 km realizadas. Cuando a la mayoría de los socios, hasta hace bien poco, les ha costado participar en las salidas más largas del club, a la primera brevet celebrada el pasado 18 de Febrero se han inscrito diez y otros cuatro nos han acompañado durante buena parte del recorrido. En la segunda celebrada el 11 de Marzo han sido trece los que han tenido hoja de ruta, dos más la han terminado sin estar inscritos y otros dos nos han acompañado durante más de la mitad del recorrido.
Quiero acordarme de Pepe Párraga, que aunque le cuesten las cuestas las vence a base de tenacidad, y de Raúl, que con tan solo cuatro días sobre la bicicleta se ha atrevido con las dos brevet de 200 haciendo gala de un excelente humor, y de Pepe Ortiz, un auténtico titán por tamaño y carácter que no pierde la compostura cuando las dificultades lo ponen a prueba, y de Jesús, al que unos problemas de rodilla le han impedido participar en el primer 200 y en el 300 y que provisto de rodillera ha finalizado este segundo 200, y de Emilio, que aún convaleciente de una tremenda operación en el hombro ha hecho el primer 200 y la fiebre de 39 grados no le ha impedido acabar el 200 entre los mejores, y de Manuel, montañero venido a la carretera hace muy poquito y que siempre resulta una excelente compañía, y de Carrilero, que se entrega literalmente hasta la extenuación, y de Pedro, que incluso está considerando hacer el 400, y de Juan, siempre colaborando en silencio, y de José Antonio, un prodigio de fuerza que con poco entrenamiento es capaz de sacarme de rueda, y de Alfonso, siempre atento para ayudar al compañero en aprietos. Dejo para el final a Salvi, Javi y Juan Pedro, el primero porque va tan sobrado que para él todo resulta un juego, y a los otros dos porque son los que cada sábado ponen la rueda y el ritmo adecuados en nuestras salidas.
Valgan estas líneas como reconocimiento del apoyo que con su presencia han mostrado hacia esta aventura recién comenzada.

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