Han sido casi siete meses de espera desde que en junta anual del club surgió la propuesta de participar en La Pyreneenne como alternativa a la Quebrantahuesos, en la que ya habíamos intentado participar el año anterior sin éxito en el sorteo. Votamos mano en alto para elegir destino y gracias al error de uno de los asistentes que estaba muy ilusionado con la posibilidad de hollar la cima del tourmalet y del que omito el nombre por discreción, ha ganado la opción de intentarlo de nuevo con la Quebrantahuesos. Nunca me he alegrado tanto de no salir agraciado en un sorteo como en esta ocasión, porque esta circunstancia nos ha permitido recorrer carreteras y ascender puertos que son la meca del ciclismo mundial: El Tourmalet, el puerto que más veces se ha subido en el tour de Francia, no hay otro puerto que refleje la épica del ciclismo con la sola mención de su nombre como este. Horquette d´ Ancizan, poco conocido pero con sorpresa incluida porque se sube sin solución de continuidad de un col –Sarrat de Bon- que no aparece en las altimetrías pero que tiene 6,2 Km. al 6,1%, y en el km. 163 comienza el Col D`Aspin por su lado más duro.

“En esta marcha nos esforzamos como siempre, pero no hay premura con el tiempo, hay que disfrutar el paisaje, hay que parar en los avituallamientos.”

El whatsapp del grupo arde los días previos a la partida, las horas pasan lentas, cuesta dominar la impaciencia. Y por fin llega el día de la partida, a las 8 de la mañana del día 1 de Julio Dorin, Miguel Angel, Andres, Emilio, Pepe Ortiz, Lauren, Javi, Carrilero, Vicente, las esposas de los tres últimos y las hijas de Javi y Carri, en una caravana casi militar de cinco vehículos nos ponemos en marcha rumbo a Bagneres de Bigorre. El Pirineo nos recibe con un chaparrón importante antes de cruzar la frontera. En el lado francés la temperatura es más fresca, el verde más verde y las señales de tráfico más pequeñas, hay que pararse junto a ellas para poder leerlas aún con la vista bien graduada.

Y once horas después hemos llegado a nuestro destino, una bonita casa en una ladera con vistas al pueblo desde donde sale este año la marcha, famoso por sus balnearios y como pudimos comprobar, por sus comercios cerrados a las siete de la tarde. Gracias a este ignorado detalle la mayoría de nosotros ha tenido que recurrir a las buenas previsiones y provisiones de Isa y Eugenia para poder cenar esa noche. Lección aprendida, a primera hora del día siguiente hemos saqueado el Carrefour para que no nos falte comida en todo el fin de semana. El sábado amanece de la misma manera que se ha despedido el viernes, lloviendo y embargando el ánimo de algunos que no ven nada claro que el tiempo vaya a mejorar el domingo. Retrasamos la salida en bici para soltar piernas y aliviar tensiones hasta que poco después de las once Dorin se viste de corto y se prepara para salir aprovechando una breve tregua. Decidimos acompañarle, no dejamos escapar la ocasión de recorrer los alrededores para hacer 40 km. y empaparnos hasta los huesos. Miguel Angel se ha llevado sólo una equipación y ha pasado el resto del día sentándose encima de la ropa mojada con la esperanza de secarla transmitiéndole calor.

A las 4:30 de la madrugada del domingo día 3 la cafetera hecha humo, hay que desayunar bien para afrontar esta dura jornada que va a empezar a las 7:00 de la mañana. El cielo no se ha dado por enterado de las previsiones meteorológicas que ha hecho la TF1 francesa y sigue lloviendo, intento transmitirles la convicción de que va a ser un día espectacular pero me miran raro, dudan de mi equilibrio mental. Y a la hora prevista arranca esta aventura, el suelo mojado hace inseguros los primeros 20 km. que transcurren en un bucle alrededor del pueblo, con la carretera aún mojada llegamos a Lourdes y cuando enfilamos en dirección Argeles-Gazost las promesas de buen tiempo se ven cumplidas. Javi ha puesto buen ritmo desde el inicio y se ha llevado a Miguel Angel y a Dorin, Pepe y Emilio me alcanzan en el tercer km. de ascensión al tourmalet y les dejo marchar, no puedo seguir su ritmo. Por detrás Carrilero, Lauren y Andres gestionan el ritmo sin permitirse alegrías.

La foto en la cumbre del tourmalet, debajo de la figura del ciclista que cada primer domingo de junio es colocada en su pedestal es obligada, nos hemos reagrupado en la cima Dorin, Miguel Angel, Pepe, Emilio y Vicente, hay cola para hacernos la foto, da tiempo a comentar la gesta conseguida, este es un puerto realmente duro, bonito, grandioso. En esta marcha nos esforzamos como siempre, pero no hay premura con el tiempo, hay que disfrutar el paisaje, hay que parar en los avituallamientos.

En Horquette D`ancizan nos espera platero y su numerosa familia ocupando toda la carretera, ignorando por completo nuestra presencia, haciendo caso omiso a las indicaciones para que despejen la carretera, ellos son los residentes habituales y nosotros los invitados, los esquivamos por la zona de hierba para iniciar el descenso y afrontar el último tramo, el que nos lleva hasta Saint-Lary-Soulan, y desde Arreau iniciar la ascensión del Aspin. Los primeros kilómetros son llevaderos y adquirimos la falsa impresión de que esto ya está “chupado”. La segunda mitad de este puerto nos devuelve a la dura realidad, los cinco últimos kilómetros con pendiente media por kilometro desde el 7 hasta el 9,5% es demoledora. La visión del último avituallamiento que se encuentra en la cima pone fuerzas donde no quedan y nos lanzamos hacia la meta, cuatro kilómetros de bajada al final de la que esperamos encontrar el arco de llegada, y aquí encontramos la última sorpresa, la organización no ha querido poner las cosas fáciles y encontramos un último kilometro y medio en dura subida, con un primer repecho que nos derrota.

Esta aventura deportiva ha terminado y sólo queda reseñar la simpatía de los voluntarios deportivos a lo largo del recorrido que se han encargado de arrancarnos una sonrisa con sus gestos de ánimo y sus bromas, estos gabachos son buena gente, bastante alejados del cliché que les atribuimos.

Y qué decir de los compañeros que hemos compartido viaje, pues que Miguel Angel es hombre de una sola palabra, había anunciado que iba a ser muy austero y lo ha cumplido en grado sumo, Dorin se ha atribuido el papel de reportero gráfico y lo cumple a plena satisfacción, Lauren es tan leal y honrado que cuando al día siguiente de finalizar la prueba se ha dado cuenta que le han faltado 12 km. porque los voluntarios deportivos ya no estaban cuando él llegada a los cruces, quería volver para completarla, Andrés ha conseguido el mejor tiempo de entre nosotros sin que el hecho de estar inscrito en la prueba larga y haber realizado la corta haya influido en el tiempo final, Pepe Ortiz se entrega hasta la extenuación sin pedirte un relevo, nadie es más generoso en el esfuerzo, Javi tiene la fortaleza del que no necesita alardes, Carrilero se encarga siempre de animar el cotarro, Emilio es lo que se ve, sólido, fiable, monolítico, y yo … no sé dónde voy a encontrar mejores compañeros.

No puedo terminar sin acordarme de Isa, Eugenia y Carmen, las tres mujeres que nos han acompañado y cuidado en este viaje, un viaje que para ellas ha podido ser decepcionante porque todo ha girado alrededor de la bicicleta, no ha habido tiempo para otras actividades más lúdicas y lo han aceptado sin reproches.

Este viaje ha dejado en todos nosotros un recuerdo imborrable y la esperanza de que este sea el primero de muchos, todo ha salido a la perfección, no ha habido ningún contratiempo en ninguna de las quince personas que hemos viajado, ni siquiera un pinchazo, ni un dolor de cabeza…, sin duda ha merecido la pena.

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