Me ha liado de mala manera. Es miércoles, me he quedado durmiendo en cuanto me he sentado en el sillón antes de cenar y me prueba otra vez vía whatsapp: “te vienes el domingo conmigo”?, vamos, hacemos el 200 y nos volvemos. Estoy con la guardia baja por la somnolencia y no he sabido decir que no, sin saber cómo en pocos minutos tengo la inscripción hecha y pagada, ya tengo puesto reservado en la Brevet que el domingo 28 de Febrero sale de Linares –capital de Sierra Morena- para llegar a Cardeña, localidad Cordobesa que cede su nombre al Parque Natural de la Sierra de Cardeña y Montoro.

A las tres de la madrugada del sábado al domingo ya tenemos el coche cargado con las bicicletas y confiamos en la tecnología para llegar a Linares: “GPS que estás en los cielos, venga a nosotros tu cobertura, libranos del mal camino y llevanos por la mejor ruta a nuestro destino”.

La carretera es buena y el cielo propicio porque durante el viaje de ida, excepto meteoritos, nos ha caído de todo: lluvia, nieve, temperatura descendiendo hasta un grado negativo… y en el de vuelta más lluvia. Pero los ánimos no decaen y poco después de las siete estamos en la línea de salida (que se encuentra en un bar, como no) recogiendo las credenciales. Ha sido más difícil encontrar la salida que llegar a Linares, porque la referencia era “junto a la iglesia” pero las iglesias ya no parecen lo que son y no la reconocíamos aunque estábamos en la mismísima puerta.

Nos ponemos en marcha equipados con toda la ropa de invierno que hemos llevado, chubasqueros –aunque no ha llovido durante la brevet- incluidos para combatir el frio. El grupo no es grande pero los integrantes son de calidad: Jorge, Beatriz, Rafa (disculpadme el resto, mi memoria es frágil). Santy Mozos ha completado el reto España norte-sur de Gijón a Tarifa, 1.033 kilómetros en poco más de 47 horas, y algunos incluso han participado y terminado la París-Brest-París, prueba en la que Juan Pedro fue el tercer español clasificado en la edición de 2.015. Buena compañía para mi bautizo en este tipo de pruebas.

La ruta de ida y vuelta nos lleva a Mengibar, Andujar, el embalse del rio Yeguas y desde aquí iniciamos una ascensión de 22 kilómetros que nos adentra en el parque nacional de Cardeña y Montoro. Bonito el paisaje durante todo el recorrido y especialmente en este parque plagado de pinares y dehesas.

Después de un buen almuerzo a base de café y tostadas iniciamos el regreso agrupados, disfrutando de un trayecto de vuelta bastante más favorable que el de ida, el ambiente es bueno y la compañía excelente. Estas pruebas en nada se parecen a las marchas cicloturistas, aquí no hay prisa por llegar, no hay clasificaciones y los kilómetros pasan en animadas conversaciones entre los participantes.

Compartimos con el resto de compañeros mesa y mantel una vez finalizada la brevet, nos damos un merecido homenaje para reponer fuerzas. Juan Pedro se olvida de las dietas y acaba con las existencias de pan.

Es hora de volver, el día ha comenzado muy pronto y aún nos queda el viaje de vuelta. Ahora que todo ha pasado debo reconocer que en ocasiones las mejores decisiones son las que tomamos a bote pronto, sin pensarlo demasiado. No sé si repetiré en otra ocasión, no me imagino haciendo brevets más largas (esta es la más corta de todas), pero no me arrepiento de haber hecho esta. No me líes Juan Pedro.

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