Y de las gordas, porque en una etapa complicada por su dureza Emilio, Vicente y Pepe Parraga han hecho 4º,  5º y 6º respectivamente en el alto de Ricote, merecido puesto que han conseguido mediante una extraordinaria ascensión y en la que han dejado sin puntuar a escaladores importantes como Juan Pedro, Juan Martínez y al ganador del premio de la montaña de la edición anterior Pedro Fructuoso, así como a Carrilero, todo un éxito para estos tres veteranos que están viviendo una segunda juventud.

Pero todavía no estaban agotadas las sorpresas y la etapa de ayer nos brindó una clasificación del sprint muy poco habitual, con Pepe Parraga en primera posición y Emilio consiguiendo otro cuarto puesto en esta modalidad. El sprint estaba situado en la barrera que hay en la Alcayna, muy al estilo de las llegadas de las clásicas belgas y holandesas en las que se sube muy rápido los “muros” que jalonan estas etapas. Y ciertamente es un auténtico muro lo que hay que vencer para llegar a la barrerita del guarda. Hemos aguardado unos minutos esperando la llegada de los  favoritos habituales para adjudicarse los sprint y ante su tardanza hemos desmontado el arco que señalizaba el lugar,  para evitar que se nos enfriara la comida que nos esperaba en casa.

 

Para intentar paliar circunstancias como las ocurridas en la etapa de ayer, el club está considerando la posibilidad de que todos los miembros dispongan en su bicicleta de un velocímetro con GPS incorporado en el que se pueda cargar la ruta de la etapa y  que, además de la habitual flecha que indica la dirección que hay que tomar,  y ante la dificultad de estar mirando constantemente la pantalla, la voz de una simpática señorita vaya indicando la dirección cuando estamos llegando a cualquier cruce de los que encontramos en el camino. Evitaremos de ésta forma que algunos miembros del club finalicen la etapa en Tombuctú o en cualquier otro lugar por el que no deberían haber pasado.