Porque soportan nuestros retrasos de cada fin de semana, la llegada apresurada a mesa puesta, nuestro malhumor porque la equipación que necesitamos no está lavada, su paciencia cuando volvemos empapados porque hemos visto un día estupendo en esos nubarrones que finalmente han cumplido su amenaza.

Gracias por estar siempre a mi lado sin pedir explicación, por hacer que un día malo sea mejor”.

Por soportar las conversaciones interminables monopolizadas por la bicicleta, por aguantar esa monserga llena de platos, piñones, cadenas, llantas, tubulares.

Gracias por escucharme y fingir que lo que digo es importante”.

Gracias a Raquel, a María José, a Pilar, a Noelia, a Irene, a Isabel, a Virginia, a Carmen,  porque nos han acompañado el día de ayer y han compartido mesa y mantel en una comida que ha querido ser un reconocimiento a su comprensión, a ellas que han dejado a un lado las reticencias habituales para asistir a la comida del Club Ciclista La Purísima porque se sienten ajenas a las conversaciones, porque han abierto la puerta para que el próximo año volvamos a celebrar el fin de la Navidad con otra comida en la que haya todavía más presencia femenina y se puedan unir al grupo aquellas que no han podido acudir a ésta.

Gracias Juan Pedro que nos ha brindado su casa para este evento, y a los secretos, que me han facilitado con sus versos que no se note mi incapacidad para imaginarlos.

 

La más elemental de las precauciones aconsejan no publicar el reportaje gráfico realizado durante el día de ayer para evitar el uso indebido y no autorizado de nuestras imágenes, y evitar así el robo de identidades para usos fraudulentos.

El año que viene habrá más y será mejor, hasta entonces nosotros seguiremos con nuestras batallitas. Que así sea.